28 de octubre de 2013

Manipular la fe desde el púlpito…, no se vale

Por Jorge Barralaga
Creo que no hay hondureño que, por despistado que sea, ignore que en Honduras hubo un golpe de Estado en el 2009 y que ese hecho polarizó a la sociedad a niveles nunca vistos, que la represión dejó cientos de muertos (as) y heridos (as) de la resistencia contra el golpe, que la economía nacional se paralizó por casi 7 meses y que el gobierno espurio de Michellety y el de Lobo/Hernández quedaron aislados internacionalmente.
La polarización fue tal que nadie pudo evitar tomar posición, aunque fuesen simples comentario en familia, y por supuesto, la cúpula de la iglesia católica y protestante tampoco escapó a “la tentación”. Todavía están frescas las declaraciones del Cardenal Rodríguez justificando el golpe, también las de conocidos líderes protestantes como Evelio Reyes, Oswaldo Canales y José Solórzano, entre otros.
Pues bien, quiero reivindicar el derecho de esas personas a opinar, a tomar posición política y defender lo que creen correcto, es un derecho constitucional que el Estado y todos los ciudadanos(as) debemos respetar. Pero, lo que es inaceptable es que quienes conducen servicios religiosos usen el púlpito para manipular la fe de sus feligreses, con el abierto propósito de inducirles posiciones políticas de cara al 24 de noviembre.
Este es el caso del Pastor Roy Santos de una iglesia evangélica de San Pedro Sula; el hombre “tuvo una revelación” de esas que al comunicarlas a la feligresía, no solo violó la Constitución, también rompió con lo socialmente aceptado como normal y propio del ámbito de la fe y  además, despreció la inteligencia y capacidad de discernir de quienes le escuchaban, todos (as) hondureños (as) testigos del golpe de estado del 2009.
“La revelación” consistió en advertir que el país avanza por un camino rojo y negro pero a la vez anuncia la “esperanza” que de acuerdo a las actuaciones de Juan Orlando y Mauricio Villeda, uno de ellos será Presidente; y así el Pastor, superando a la más loca de las cabras, saltó todas las trancas. Ante semejante desfachatez, puedo imaginar la reacción de sorpresa en el rostro de quienes le escuchaban.
En todo caso, lo que sí es creíble es que el Pastor Santos pudo haber tenido una horrible pesadilla y quiso compartirla con sus ovejas, con la esperanza de evitar que algunas de ellas  “avancen por el camino rojo y negro”. Como consuelo habrá que hacerle saber que no es el único que está sufriendo de esta manera y además confirmarle que no es pesadilla, que es totalmente real que el bipartidismo se fue al carajo.
Mientras tanto, para cualquier otro ministro religioso que se le ocurra usar el púlpito para dar respaldo divino a Juan Orlando, a Villeda o a cualquier otro candidato (a), es mejor que lo piense suficiente porque serán los propios feligreses quienes le exijan “no contar más sus pesadillas” y aceptar que el pueblo hondureño cambió después del golpe de Estado, perpetrado con la bendición de Juan Orlando y Villeda.
                      
 Publicado por El Marcalino

Edición 322, 22 de octubre del 2013.

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