28 de octubre de 2013

La Marcala que yo recuerdo 43

Por: Oscar Mauricio   Ramos   Henríquez
Fue muy emocionante aunque algo difícil porque Nelson era “arriscado” (serio) y había que hacerle caso, hubo que meterse al rio,  hacer caminos donde no había, escalar en otras partes,  los que logramos llegar hasta el chorro, nos sentimos vencedores, allí almorzamos ya como a la una, y que rico es comer con hambre,  aparte que disfrutamos de una deliciosa jalea de mora que preparaba doña Piedad y que nos la regalaba cada vez que salíamos a excursionar; los que no, los que se quedaron a medio camino (algunas hasta lloraron, otros arruinaron los zapatos, creían que era fácil) , venían cansados, engarrapatados y con cara de “viagra” (con la cara parada) por la hambreada que sufrieron porque comida, no sobró.
Publicado por El Marcalino
Edición 321, 15 de octubre del 2013.


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