17 de septiembre de 2013

¿Por qué tanta desesperación por nombrar a los fiscales?

Por Jorge Barralaga
 Creo que se acabaron los adjetivos negativos para calificar la actuación del Congreso, vale decir de Juan Orlando y su gente, el pasado fin de semana. Una trama descarada, sin ninguna sutileza sobre como defraudar al pueblo, tan es así que todo el mundo parecía saber de antemano cada paso del proceso hasta que en la madrugada del domingo 1 de septiembre “eligieron y juramentaron” a los fiscales y luego se fueron a izar la bandera en el inicio del mes de la patria.
La prensa cubrió casi 2 semanas el proceso, desde nombrar la junta de proponentes, la recepción de candidatos (as) y su evaluación hasta “proponer los 5 mejores”. Todo quedó al desnudo bien temprano, se trataba de “una cachurecada más”, el objetivo era nombrar fiscales a la medida de Pepe y Juan Orlando y como dice este personaje, “haré lo que sea necesario para…” lo que sea.
Quien ahora es fiscal general ni siquiera pasó el primer filtro de las evaluaciones pero era el elegido, luego desertaron 3 de los 7 miembros de la junta de proponentes, también pasó que el ahora fiscal adjunto, había renunciado en el proceso por considerarlo viciado pero luego lo “persuadieron” de su error. Otro candidato, Ivis Discua Barillas de militancia nacionalista, denunció el fraude frente a la junta de proponentes y este lunes tuvo que salir del país para salvar su vida.
Uno se pregunta, ¿Qué no tiene asesores Juan Orlando que le indique lo que se puede y lo que no se debe hacer en plena campaña?, pareciera que le es más importante asegurarse fiscales afines que ganar la presidencia. Apostaron tanto para alcanzar ese objetivo, que no les importó la presión popular de la calle, sobornar diputados (as), cabildear hasta el cansancio un nuevo voto y votar más de una vez en la mesa de quienes no estaban presentes.
Solo para hacer memoria sobre este caso, primero sacaron a 4 magistrados de la Corte Suprema de Justicia y después despidieron al fiscal general y al adjunto, en ambos casos por ineptos, que lo eran pero nunca fue la verdadera razón, y la escena siguiente de esta trama es la que nos ocupa. La ley dice que los fiscales general y adjunto duran 5 años en el cargo pero hay un problema, el cambio es en marzo 2014 cuando habrá un nuevo congreso.
No, no se puede, es imposible esperar. Pepe, Juan Orlando y toda su clientela en el poder tienen demasiado que explicar sobre lo que han hecho en estos 4 años, saben que no ganarán las elecciones y no controlarán el congreso que elegiría a los nuevos fiscales, eso los dejaría en despoblado, más o menos como quedó Callejas cuando el fiscal Edmundo Orellana lo persiguió, sin resultado por cierto; su único castigo fue que los gringos le quitaron la visa por corrupto.
Publicado por El Marcalino

Edición 315, 03 de septiembre del 2013.

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