10 de agosto de 2013

Descentralización, gobierno municipal y poder local

Por Jorge Barralaga

 Este tema es esencial para la construcción de procesos de desarrollo autónomo de los pueblos pero con frecuencia el ciudadano (a) común carece de la formación, información y condiciones organizativas para proponer mecanismos propios de acceso al poder político desde la comunidad y marcar los rumbos del desarrollo a seguir. Esto explica además, la baja participación ciudadana y el cómodo control en el ejercicio del poder por parte de los partidos tradicionales y los grupos económicos que representan.
De la descentralización hay que decir que fue propuesta por los organismos financieros internacionales en 1990, como parte de un “programa de modernización del Estado”, precisamente tras la caída de campo socialista en Europa. El propósito fue sacar al Estado del protagonismo en la gestión del desarrollo del país, asumiendo que tal desarrollo solo es posible cuando los individuos toman la iniciativa, esta es la piedra angular del modelo económico neoliberal.
Pero, ni el proyecto neoliberal se consolidó en el mundo ni la descentralización se materializó en Honduras, por el contrario, hay 2 hechos que destacar del recorrido en los últimos 23 años. Primero, EEUU y Europa atraviesan la más grande crisis de su historia y casi toda América Latina toma distancia del imperio y ensaya modelos económicos alternativos; y segundo, en Honduras la descentralización se estancó porque no era útil para que los diputados (as) retuvieran el poder en cada nueva elección. Para precisar que es lo que se estancó, por descentralización se entiende la transferencia y desarrollo de capacidades técnicas, legales y financieras desde el gobierno central a las municipalidades. Para los alcaldes (as), el punto de preocupación es el incumplimiento en las transferencias financieras que para el 2013 ascienden al 11% del presupuesto nacional, pero ocurre que los frecuentes atrasos les impiden financiar la oferta electoral y eso es grave para quienes buscan reelegirse.
Y acá el problema toral de la descentralización; mientras desde el interés de los alcaldes (as) es el dinero, desde el interés de las comunidades debería ser el poder político. La idea es tan simple como justa; cada comunidad toma la iniciativa de su desarrollo constituyendo su propio gobierno comunitario, formula su plan de desarrollo y lo gestiona desde adentro hacia afuera y ahí tiene al gobierno municipal que a la vez deberá formular planes estratégicos y operativos a partir de los planes comunales.
¿Qué es lo que hace falta para esto?, poder político para introducir en la ley de municipalidades lo siguiente: La figura del gobierno comunitario, la obligación de hacer el plan y presupuesto municipal a partir de las demandas priorizadas por las comunidades y la figura del referéndum revocatorio del cargo cuando haya un alcalde (sa) que incumpla los planes aprobados, ignore la consulta organizada al pueblo, incurra en actos de corrupción o simplemente resulte incapaz de gerenciar el desarrollo del municipio. La descentralización no es tal mientras no llegue a la comunidad.
Publicado por El Marcalino

Edición 311, 06 de agosto del 2013.

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