27 de marzo de 2013

Marcala construye identidad con el VII festival café cultura


Por Jorge Barralaga
Debería decir mejor la región Marcala, con los 19 municipios incluidos en la Denominación de origen. Esta iniciativa es sin duda el mayor acierto como idea, el proyecto más prometedor y el logro más importante en décadas por parte de los productores (as), cooperativas e intermediarios involucrados a lo largo y ancho de la región de Marcala.
La trascendencia del proyecto supera de lejos la búsqueda cortoplacista de mejores precios por diferenciación en el mercado, eso solo es “parte del paquete”; más importante es lo que se puede alcanzar si se trabaja de forma sistemática sobre objetivos superiores que impacten sobre la vida de las familias productoras y/o trabajadores (as) del café.
El problema en blanco y negro. Nos enorgullece decir que somos productores (as) y lo somos pero, son pocos los (as) que pueden decir que sus vidas mejoraron por serlo, no es casualidad que quienes si progresan son los intermediarios, los que tienen infraestructura, los que exportan, los que financian y los dirigentes gremiales; empecemos por acá.
Primero, una burocracia parasitaria. Los productores (as) tenemos 2 instituciones necesarias para administrar el rubro –el IHCAFE y el Fondo Cafetero Nacional-, pero también tenemos 4 organizaciones innecesarias que además de succionar fondos nuestros para existir, cada año deciden el destino de más de ochenta millones de $ que deducen por cada qq exportado; ahí la fuente de poder de los dirigentes gremiales.
Segundo, un problema estructural. “La organización” de la cadena de valor del café a nivel nacional, es decir: asistencia técnica, abastecimiento de insumos, financiamiento, etc.; está totalmente desconectada del desarrollo de la finca y de la familia productora, parece más un proyecto para destruir el patrimonio mejor distribuido socialmente en el país.
Tercero, el café es más negocio transnacional. El mundo del productor (a) termina en los linderos de la finca y desconoce que el precio del café no se decide en Honduras, que 5 transnacionales –Nestlé, Kraft, Phillip Morris, Procter & Gamble y Sara Lee- controlan entre el 60 y 70 % del grano, que el café se vende como producto básico sin origen y que casi toda la red institucional y de compra en el país trabaja para esas transnacionales.
Vuelvo a la Denominación de origen. Esta tiene un plus que no aportan las cooperativas, las certificaciones y los gremios; me refiero a la identidad, al sentido de pertenencia a un territorio, a la oportunidad de ver más allá de la finca y saber que a la vez que hacemos los deberes en el cafetal, también hay que actuar sobre el entorno, desde lo municipal hasta lo departamental, regional, nacional e internacional.
Es en este contexto y alcance que llamaría a interpretar el Festival café cultura Marcala, como un momento del año para evaluar procesos, subrayar avances o retrocesos en cada eslabón de la cadena de valor del café y para mostrar al mundo un proyecto de vida y no un simple negocio. Y esto solo es posible desde el enfoque territorial que la Denominación de origen puede impulsar en toda la región Marcala.
  
Publicado por El Marcalino
Edición 291, 19 de marzo del 2013

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