20 de febrero de 2013

La Marcala que yo recuerdo 7



 Por:  Oscar Mauricio Ramos Henríquez.
En la escuela nos tocaba dejar aseada el aula y el corredor ; pues una tarde que mandaron a botar el aserrín que utilizábamos , a uno de mis compañeros (que me voy a reservar el nombre) se le ocurrió la brillante idea de cortar unos patastes “peruleros” que había sembrado la esposa de Manuelito Castañeda que vivía en donde ahora es un restaurante frente a canal 10 ; pues la gringa (como le decíamos) llegó más que furiosa a reclamarle a la profesora Gloria y claro que el castigo no se hizo esperar y luego de un par de “varazos” lo hizo que se comiera crudos todos los patastes que había bajado; bueno, al resto de nosotros nos despacharon para la casa y lo último que logré ver fue a la profe con la vara en la mano y a mi compañero  llorando y comiéndose uno por uno los patastes, la suerte es que los peruleros eran unos patastes pequeños  como del tamaño de los aguacates haas de hoy en día, lo malo era que eran como veinte .  
En ese entonces se sabía cuando una familia venía a vivir a esta ciudad porque la población era poca .- Una cuadra arriba de mi casa llegó a vivir un militar que tenía una hija más o menos mi edad y había que impresionarla de alguna manera ; lo que se me ocurrió fue ponerme el traje de Batman que me habían comprado,     no era común tener un disfraz como hoy en día que los encuentra en los “lebultic” (tiendas de ropa de segunda). Pues pasé enfrente de la casa en veloz carrera y logré llamar su atención,   corrí hasta un aserradero manual que había mandado a hacer mi abuela (en la calle por donde está hoy una cooperativa y la bodega de la ferretería  Rodríguez  y que terminaba en  una laguna) y que consistía en  una estructura de madera parecida a un andamio; no lo pensé dos veces y con el grito  BATMAAAN !!!!!!!  me lancé al vacío tratando de alcanzar el otro lado del aserradero y casi lo logré  pues lo rocé con un poco más de las la punta de los dedos, suficiente para ocasionarme una lesión en los hombros que todavía  tengo y claro el “bombazo” en el suelo no se hizo esperar , suerte que el aserrín que había amortiguo mi caída pero aún así me di un golpe en la espalda  y también “en donde la espalda pierde su condición de honesta” como decía Margarito Pérez y Pérez y lo que más me dolió fue mi amor propio pues a lo lejos oía sendas carcajadas de la niña que había seguido de cerca mi fallida batihazaña; como pude me levanté y me metí a una de las fincas de mi abuela a terminar de sentir mis dolores y penas .- Suerte que no me creí superman por que el “guamazo” hubiese sido más duro, pero de todos modos ese día puse fin a  mi carrera de super héroe.
También vino a vivir un encargado de la Enee y con él, un hijo de nuestra edad  que venía con la prepotencia común de los que de una ciudad grande vienen a “apantallar” los niños de una más chica .- Decía saber kung fu pero yo más bien creo que solo había visto la serie de televisión que pasaban por esos tiempos y que se llamaba KUNG FU y como era más desarrollado que nosotros empezó a retarnos, pero no contó con salvador que era el peleonero del aula.- como lo vio más pequeño se le cuadró  al más puro estilo chino, puso sus …                                                                                                                                                                                                                                          
Continuará…
Publicado por El Marcalino
Edición 285, 05 de febrero del 2013.

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