14 de octubre de 2012

2 visiones de país y una clara tendencia hacia el cambio en América latina


  Por Jorge Barralaga

 Así de simple, neoliberalismo versus socialismo. Eso es lo que decidieron los venezolanos el domingo 7 de octubre; ese día, el 54% dijo sí y el 44% dijo no al socialismo y de esta manera Hugo Chávez Frías seguirá comandando la revolución Bolivariana por 6 años más. ¡Como le ha dolido ese resultado a la derecha latinoamericana y del imperio!, y también a nuestros miopes criollos, políticamente representados por Villeda, Ricardo, Pastor y Juan Orlando.
Pero, así como sufre la derecha, los pueblos latinoamericanos y Honduras en particular, también se regocijan con el resultado. No es casual escuchar en la calle comentarios de simpatía con lo ocurrido y no me refiero solo a militantes de LIBRE, en realidad es tema de muchos(as) por el simple hecho de estar informados(as), beneficio de las tecnologías de la información actuales, y poder asociar el quehacer político internacional con los eventos  ocurridos desde junio del 2009 en el país.
Esa tendencia hacia gobiernos rompiendo con el modelo neoliberal, quedó confirmada con la elección venezolana, pero no solo porque se ganó la elección; a este elemento hay que agregar al menos 2 más: Primero, el proceso fue tan transparente, ágil y pacífico que el candidato derrotado tuvo que aceptar el resultado de inmediato, y segundo, la cobertura de la prensa, como pocas veces ocurre en países como los nuestros, tuvo un carácter planetario y así, la elección tuvo de testigo a todo el mundo.
Estos elementos son muy importantes para mantener la dirección del proceso transformador, se trata de que la legitimidad y legalidad del proceso no sea cuestionada y así, los pueblos del mundo reaccionen frente a una eventual agresión.
Ocurre que el imperio no duerme en su labor conspirativa, fomenta conflictos, construye matrices de opinión que le favorezcan el control de estos países, promueve alianzas con gobiernos serviles que le justifican y apoyan invasiones, todo esto con la complicidad de las oligarquías locales.
Pues bien, el punto es que nadie que comparta esta aspiración de refundar la patria, pretenda que la lucha se reduce a la cuestión electoral, que sin duda es parte esencial en el camino hacia el poder político. Paralelo a lo electoral, debe haber una constante organización y movilización popular, capaz de abortar leyes antinacionales como las ciudades modelo, por ejemplo, y acompañar la agenda reivindicativa de los gremios magisteriales, campesinos, obreros, estudiantiles e indígenas, entre otros.
A la vez, para todos(as) debe estar claro que esa agenda reivindicativa no se agota en una negociación con el gobierno de turno y se debe entender que ningún acuerdo se cumplirá sino se tiene el control de los poderes del Estado. De ahí la importancia de retomar el paso del movimiento social a través del Frente Nacional de Resistencia Popular, donde cada demanda particular se conciba como parte del proceso de transformación social del país, avanzando hacia la construcción de una sociedad justa, democrática y  socialista, a través del partido LIBRE.

Publicado por El Marcalino
Edición 271, 9 de octubre del 2012

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