20 de agosto de 2012

Gracias al agua


Escribe Yaneth Urquia

El tema agua todavía no interesa a los marcalinos; llegar a un cabildo abierto menos del 10 % de usuarios lo refleja. Nos han acostumbrado a salir de nuestras casas únicamente cada cuatro años para votar, delegar responsabilidades, esperar,  ya que otr@s nos han dicho que resolverán los problemas. De esta decidía sacan provecho quienes lo saben hacer: "por el AGUA y gracias al AGUA" se reeligen  y hasta se enquistan en el poder. Como buenos hondureños nuestra memoria también es de "AGUA".
El brinco será cuando lleguen las facturas; solo seremos la bulla. Derecho que no se conoce no se defiende y se pierde. A saber cuándo nos informarán cuál es el costo real de un Metro cúbico de agua en nuestras casas. Tal vez algún día nos demos  cuenta quién gasta tanta agua y cómo; porque es imposible que un mega tanque que construyó ACRA, una ong italiana, sea insuficiente para Marcala.- Haaa! pero cuando oímos la palabra Medidores de Consumo de Agua casi nos da un infarto; estamos acostumbrados al despilfarro, al descuido, al “me vale”; a que otros paguen lo que gastamos. Solidaridad en el tema agua no debe ser caridad. A nadie por falta de dinero se debe privar del servicio pero quizás tenga fuerza de trabajo para cuidar la fuente de agua, reforestándola. Subsidiar el agua es fomentar el desperdicio.
El agua es tratada y no pude ser gratuita pero  tampoco  mercantilizarla de manera que en algún momento las  facturas sean impagables.
Las tarifas tienen que ser igualitarias o escalonadas con rangos de consumo establecidos, según el gasto. Quién gasta más pague más. Esto nos obligaría a economizarla, re utilizándola. Hay que estar claros, en la actualidad el recurso agua está condicionada para ser explotada por extraños o por voraces. Qué más puede esperarse de gobiernos corruptos, abusivos e impunes. Es aquí donde el poder del pueblo debe estar presente, hacerse sentir. Ninguna decisión importante debe ser tomada por unos pocos.
El agua no debe ser escudo de nada. Los usuarios deben apropiarse de lo que les pertenece. Demostrar capacidad y confianza en el otro.
El agua no debe ser escudo de nada; tiene que seguir siendo un bien común público, un derecho inherente e igualitario al ser humano, tener un precio justo y asequible; asumiendo la responsabilidad, ya no podemos ser indiferentes y espera que los otros hagan por nosotros lo que nos toca hacer hoy.
  

Publicado por El Marcalino
Edición 263, 14 de agosto del 2012

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