27 de abril de 2012

Retazos de la Historia: Un ataúd para muchos muertos


Por Enrique Guzmán.

En la década del 40, muchos marcalinos fueron transportados a su última morada en el cementerio general de esta ciudad en un ataúd prestado, ya que la costumbre - en la gente pobre - de enterrarlos  en tablas y tapescos, movió la sensibilidad de un Síndico Municipal quien abogó de manera muy particular a favor de la dignidad de los difuntos.
 Lo anterior se colige de un acuerdo municipal, emitido por la Corporación de 1947, mientras fungió como Alcalde Municipal de Marcala, don Eulalio Aguilar, acompañado de su cuerpo de regidores: José María Reyes, José Concepción Sánchez, Felipe Melgar, Emilio Rodríguez y Dionisio López. Del Síndico Municipal, Juan Ramón Molina y los concejeros Pánfilo Pérez, Gregorio Lazo Mejía, Alberto Araujo, Domingo Hernández y Ulises Márquez.

El acuerdo en mención literalmente dice:
9.- A mosión del señor Síndico Municipal, don Juan Ramón Molina, se acordó: mandar a construir un ataúd que servirá para enterrar a los pobres de solemnidad, que por suma pobreza, los conducen sus familiares en tablas y en tapezcos, causando con esto mala impresión, no solamente a la gente extraña, sino que hasta a nosotros mismos, comisionando al mosionante, para que conforme el movimiento de las rentas, mande a hacer dicho ataúd, en la forma que se necesite para el fin humanitario que se persigue; agregando que dicho ataúd, será prestado al familiar del difundo, para que conduzca a su deudo al cementerio general y 10.- Se levantó la sesión.”

Después de conocer este singular acuerdo se nos vienen a la mente algunas preguntas, por ejemplo:
¿Cuántas personas se transportaron en este ataúd?
¿Cuáles serían las medidas? (sirvió para conducir al camposanto a niños y adultos)
¿Cuánto tiempo se utilizó este medio para transportar a los difuntos por el centro de Marcala?
¿Por qué se dejó de utilizar?
¿Sería que los carpinteros de la época protestaron porque no tenían mucho trabajo?
Las respuestas quizá nunca las sepamos, pero sin duda alguna esta singular determinación contribuyó a que muchos difuntos pobres fueran transportados al campo santo con mayor dignidad.
Publicado por El Marcalino
Edición 247, 24 de abril del 2012

No hay comentarios:

Archivo del blog

Buscar este blog