30 de mayo de 2011

El retorno de Mel: Implicaciones y significado

  Jorge Barralaga


Pocas veces, quizá ninguna en la historia nacional, los hondureños (as) habíamos estado en una coyuntura en la que se observe tal cohesión y disposición hacia el cambio, como en esta ocasión marcada por el retorno de Mel. No solo se trata del agotamiento del oportunismo, del cinismo y la bajeza en la conducta de los políticos tradicionales; es más, tampoco explica por sí solo este fenómeno socio-político, el reparto que los grupos oligárquicos hacen desde el Estado sobre nuestros recursos naturales y riquezas de todo tipo.
Para usar una figura muy simple, no basta con tener hambre para luchar contra el hambre, tampoco es suficiente conocer las causas que la provocan; siempre se necesita algo más. Y es la certeza de que debemos y podemos cambiar ese mundo de injusticia por otro en el que la sociedad y el Estado decidan y actúen día a día buscando el bienestar de todos (as).
Pero hay algo más, ese convencimiento en transformar la sociedad no cae  como lo hacen las frutas maduras, necesita también un nivel de organización popular básico que canalice la capacidad y determinación de los individuos para actuar; esta organización es ahora el Frente Nacional de Resistencia Popular. Y nuevamente, falta algo más, el liderazgo capaz de conducir ese proceso transformador; este rol corresponde por derecho propio a Manuel Zelaya Rosales.
Dos años de exilio son suficientes para hundir en el anonimato a cualquier persona pero con Mel ocurre lo contrario. Regresa ya no solo como el más grande líder político del país, en realidad su liderazgo alcanzó niveles continentales, incluyendo al mismo Estados Unidos, todos han estado pendientes de cada paso de la negociación, luego de los preparativos del retorno y más aún, de la reacción multitudinaria del pueblo hondureño movilizándose hacia Tegucigalpa para recibir al líder.
Pero, la pregunta ahora ya no es sobre lo que ocurrirá el 28 de Mayo. Se trata de las decisiones y acciones políticas que el pueblo y el FNRP deberán tomar en los próximos meses, en función de 2 temas: La toma del poder político del país y la convocatoria hacia una Asamblea Nacional Constituyente, originaria, popular y refundacional.
Y nuevamente, el liderazgo de Mel marcará en gran medida el tono del debate y el camino hacia las resoluciones que finalmente se tomen. Ahora la dirección nacional del FNRP, con Mel a la cabeza, podrán acompañar movilizaciones en cada departamento, medir en la base el sentimiento y la propuesta y finalmente convocar a la asamblea nacional para resolver esos 2 grandes retos: como avanzar hacia la toma del poder y hacia un nuevo pacto entre la sociedad hondureña.

 Publicado por El Marcalino
Edición 200, 24 de mayo del 2011



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