28 de abril de 2011

Desordenes climáticos: la rebelión de la tierra


Aunque se suponía que estábamos en pleno verano, el pasado  22 de abril día de la tierra repentinamente  llovió abundantemente, como para recordarnos que ahora ya no hay nada previsible y que la naturaleza no perdona, si la agredimos tarde o temprano nos dará respuesta. 

La fecha dedicada a la madre tierra por las Naciones Unidas, coincidió con un desorden climático que opacó el disfrute de sol, luz y calor en estas vacaciones de verano, he ahí las consecuencias de haber roto el equilibrio y el orden natural del planeta con acciones erróneas y  tecnologías inapropiadas.

Aunque las vacaciones y la algarabía de la Semana Santa, hicieron  que el día de la tierra, pasara desapercibido, sin actos alusivos, ni reflexiones, como en otros años,  el repentino cambio de clima nos puso en autos, y nos llevó a pensar en  el peligro y las amenazas de extinción que pesan sobre el planeta.
El diagnóstico actual es de que la tierra está con síntomas de fiebre alta, conocida también como calentamiento global o cambio climático,  con alto riesgo de colapso fatal, determinando además que somos nosotros los causantes de esta enfermedad planetaria, pero  aún hay medidas que podemos tomar para evitar su destrucción y gozar del disfrute de un mundo limpio, bonito  y saludable.
Tenemos que aprender y ubicarnos en el sentido que formamos parte y dependemos de un planeta vivo, y que al hacer daño a uno de sus elementos nos hacemos daño a nosotros mismos y por lo tanto al organismo vivo de la tierra.
Ahora sabemos que el mundo es un solo cuerpo del que todos (animales, humanidad, plantas) formamos parte. La tierra y el universo constituyen un bello equilibrio en el que todos somos responsables.
Por eso comencemos ahora, por que este planeta es nuestro hogar, formamos parte de él, somos naturaleza, tierra que siente, que piensa y ama.
Para descontaminar el mundo debemos comenzar limpiando y cuidando nuestro propio cuerpo y nuestra mente,  reducir el consumo a lo necesario, reutilizar al máximo y lo que ya no se pueda reutilizar depositarlo en los basureros clasificando los residuos para garantizar su reciclaje.
Acatar medidas sencillas, ir a pie o en bicicleta para distancias cortas, priorizar el transporte colectivo para distancias largas, practicar el ahorro de agua y energía, consumir alimentos orgánicos locales, estimular el uso natural de las plantas silvestres, difusión del conocimiento sobre sus propiedades.
En la agricultura usar solo la cantidad necesaria de abonos, el exceso termina dañando los suelos; evitar los pesticidas, su presencia en nuestro cuerpo o en los ecosistemas daña la salud.

Se trata de vivir con más sencillez, para que otros puedan sencillamente vivir.


ASOCIACION DE COOPERACION RURAL EN AFRICA Y AMERICA LATINA (ACRA)

Publicado por El Marcalino
Edición 196, 26 de abril del 2011

No hay comentarios:

Archivo del blog

Buscar este blog