18 de febrero de 2014

La Marcala que yo recuerdo 52

Por: Oscar Mauricio   Ramos  Henríquez
 Esa vez que fue a visitar a Concha Montes , otra vez que fue al velorio de Diamantina Sorto , una pariente que vivía en barrio Omoa y muchas veces que fue al barrio La Tejera donde celebraban al Señor de Esquipulas el 15 de enero si  mal no recuerdo.- En cuanto a mí, donde me encontraba me agarraba de los “cachetes” (mejillas) y me decía:”¡Ay Mauricito, si virgen fuera, mi amor te diera!”.-Así tenía sus frases para todo mundo hasta para el general Melgar Castro que en algún tiempo fue jefe de estado de Honduras y que una vez que estaba comiendo en un restaurante y la seguridad no la dejaba pasar le grito bien fuerte:“¡Oíme Juan Alberto, deciles a estos tus guaruras que me dejen pasar, que ya les dije que te vengo a ver porque vos sos mi damo!”, allí soltó la carcajada el general y como que la iban a detener, luego de eso, le fue a dar un abrazo fuerte, le hizo otras bromas que no se las puedo contar por “picantes”.- Así era aquella mujer, tenía que ver con todo, y como vivía por “La COMARCA” pasaba peleando con los cipotes que iban a nadar a “la pila”.- En una de tantas estaban bañando los de siempre (Rodolfo, trejo y otros más) cuando ella llegó y sin más ni más dijo: “ bueno güirros hijos de pu%&!!!  (Tenía un vocabulario muy “florido”). Es que no saben que es prohibido bañarse aquí; y diciendo esto se fue hacia los palos de manzanos que era el sitio que servía de escondite para dejar la ropa y tomó la que más a mano estaba mientras el grupito de niños de unos doce años corrían “en pinga” a rescatar los “atados de ropa” para evitar que ella se los llevara, pero aún así logró agarrar uno, y de quien creen que era…… Pues de Rodolfo que a decir verdad era más “torcido que una cola de chancho” .- Ya lo vio y como era el único que andaba desnudo y suplicando que le diera la ropa (en ese entonces eran tan pocos niños que se podía identificar de que familia eran), pues “ni corta ni perezosa” le dijo:“Ya vas a ver “moto”(niño), que le “ voa”  (voy  a) llevar esta ropa a tu papá para que aprendas  a que aquí no se viene a nadar, y se fue.- Pues allá iba mi buen amigo Pérez, como Dios lo trajo al mundo a pleno mediodía, por detrás del centro de salud y atravesando las fincas de ese entonces (en toda esa zona no habían casas), con “las miserias al aire libre” hasta llegar a la casa donde ya había llegado la ropa y donde le esperaba ya “la macaniada” con “P” de pij$%&ada!!!!!.- En vano esperó en un palo de guanijquil al más puro estilo “hombre araña”, agarrado como cascarón de chicharra viendo a ver si el papá se descuidaba para entrar, pero que va, siempre lo mandó a buscar con los otros hermanos y así como venía, así lo “macanió”, pero con todo y esto, un par de semanas después ya estaba de nuevo nadando en aquella pila que a decir verdad, tenía algo mágico y era el encanto de los niños de aquellas épocas…

Publicado por El Marcalino
Edición 331, 05 de febrero del 2014.          


No hay comentarios:

Archivo del blog

Buscar este blog