29 de diciembre de 2013

La Marcala que yo recuerdo 48

Por: Oscar Mauricio   Ramos   Henríquez

En ese campo colón se han dado los más inusuales hechos como el que le ocurrió a otro buen amigo mío, paceño, en un tiempo locutor por su “aterciopelada” voz, licenciado en ciencias sociales, técnico en salud ambiental = TSA (y no es creído) además de ser
“piropologo” (especialista en piropos) ,siempre anda de muy buen humor y que le daré un nombre casi chino para impacto de la narración:¡¡¡¡¡¡ “SANAYA”.!!!!!
En el primer periodo como alcalde de don Rigoberto Hernández Villatoro, fungió durante algunos meses  como jefe de la policía municipal otro buen amigo como lo es Orlando Sarmiento ; en ese tiempo y a manera de poner orden se comenzó con los “madrugones ( no solo en tegus existieron, acá también) y se quiso trasladar al mercado artesanal a unos intibucanos que traían verduras.- Allá iba SANAYA, medio adormitado pero cumpliendo la orden de apoyo de los TSA con la corporación municipal.- En el momento de ponerse de acuerdo para el operativo, SANAYA le dijo a Sarmiento que esos individuos eran algo conflictivos y que él no portaba pero ni un cortaúñas a lo cual Sarmiento le dijo: “no te preocupes, llévate mi pistola para que te apoyes”, ya más confiado solo se “camisiò” el arma, se montó en su motocicleta dirigiéndose hacia el colón.- El operativo se llevó a cabo, Sarmiento se fue a regular a otro punto de la ciudad y SANAYA  se fue para el artesanal; transcurrido tal vez una hora se escuchó a través del walkie talkie: “atento Sarmiento, favor presentarse al artesanal donde tenemos una situación seria”, inmediatamente Sarmiento le pidió a Lupito Sánchez (otro TSA) que lo llevara en la moto hasta ese lugar y cuando llegaron, de verdad la cosa estaba candente, el escenario parecía sacado de una película del viejo oeste pues SANAYA  que estaba con su tradicional gorra, con su altura y corpulencia, ya había desenfundado la pistola, contrastaba con el intibucano de menuda estatura, con un charrito (sombrero) desteñido por el sol y que empuñaba un filoso machete que destellaba su filo a la luz de los primeros rayos del sol mañanero; ya se habían “palabreado” muy fuerte y el asunto podía terminar en una tragedia.- Luego de que Sarmiento empezara a dialogar con los intibucanos explicándoles la razón de las medidas, el intibucano empezó a reflexionar  aceptó la medida y guardó la “guarizama”    (machete).
Continuará…
Publicado por El Marcalino

Edición 326, 19 de noviembre del 2013.

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