9 de agosto de 2013

POR UN PLATO DE LENTEJAS

Por Constancio C. Martínez Guzmán
Esta expresión de uso más que popular, se usa cuando una persona, pueblo  o nación entrega algo que le es muy apreciado y vital a cambio de  algo que tiene poco valor; tiene su origen en La Biblia: Esaú y Jacob, hermanos gemelos nacidos en este orden e hijos de Isaac se disputan la primogenitura. Siendo el primogénito a Esaú esto no le importó mucho, pues por un delicioso guiso de lentejas cedió el privilegio a su hermano Jacob. Posteriormente Jacob se convirtió en el patriarca padre de las Doce Tribus de Israel y Esaú es hoy, como lo fue ayer, el símbolo de aquellos que no aprecian, aquello que El Creador les ha dado.
El simbolismo de Esaú sigue latente en nuestros días y en nuestra Nación, por un lado un pueblo empobrecido. Por otro lado los políticos tradicionales, se presentan ante el pueblo con mentiras para ganar su voto y apoderarse del gobierno mañosamente. Un pueblo que ignora la gran magnitud del poder que su voto tiene y como consecuencia de su ignorancia y de la miseria al que ha sido sometido estratégicamente por los que él mal ha elegido, vende su voto “por un plato de lentejas”, el beneficio de él le servirá por algún breve tiempo, después del cuál caerá nuevamente en el desprecio y el olvido de aquellos a los que vendió su preferencia, esto es cíclico,  se repite cada cuatro años.
Un ex diputado por el departamento de La Paz, recibió en su oficina a una comitiva de un municipio, les preguntó -¿En qué puedo servirles?-, le contestaron: -Doctor, nosotros votamos por Usted y venimos a presentarle un proyecto y así nos devuelva el favor que le hicimos-. El diputado abrió un libro mientras les pregunta sus nombres y les dio: -Es cierto, votaron por mí, aquí tengo sus nombres y sus firmas cuando recibieron los L. 500.00 que les di por su voto, así que están pagados, nada les debo, busquen en otro lado.- La cínica respuesta del “congresista” dejó sorprendidos a los ciudadanos, pero al mismo tiempo aceptaron con vergüenza que hicieron mal al vender su voto “por un plato de lentejas”.
El pueblo, a pesar de la dura crisis que padece, valorará que su conciencia y su dignidad están por encima de cualquier valor material que de su apropiada y libre elección depende el futuro de este país.
Publicado por El Marcalino

Edición 311, 06 de agosto del 2013.

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