11 de julio de 2013

La Marcala que yo recuerdo 27

Por: Oscar Mauricio Ramos Henríquez

Luego de haber colocado la botella en el poste que quedaba como a unos 80 metros de la casa se dirigió a mí y me dijo: “Hijo, usted es el jefe de esta casa y por eso le voy a enseñar a disparar esta pistola para que defienda estas señoras, pero quiero que sepa que tiene que ser muy responsable porque esto no es para jugar”.-Diciendo esto me fue explicando paso a paso que debía de hacer y yo muy atento oí todas sus instrucciones; “bueno, dijo: ahora voy a hacer un disparo de prueba y después vamos a ver como dispara ud, hay que apuntar muy bien, vea como le doy a la botella” me puso atrás y a un lado de él; yo me tapé los oídos con fuerza porque ya  había oído disparar y la pistola sonaba bien duro (no sabía ni entendía de calibres, para mi todas las pistolas eran iguales).- BAAANG!!! Sonó aquel disparo y que pulsito de mi papá….. Del primer disparo se voló la yegua; yo vi como el animal caía abatido del certero balazo (aunque la bala era para la botella).- Se hizo un silencio casi sepulcral y luego de eso, mi abuela que había estado muy atenta a todo lo que mi papá me estaba enseñando dijo: “Oiga Ramos (así le decía mi abuela a mi papá) si así pretende que el niño aprenda a manejar un arma, mejor no le enseñe ni porra porque la próxima vez le puede dar a uno de mis animales; haber Gume (Gumercindo Lazo era el mayordomo) búsquele una barra y una pala a Ramos porque parece que ya se puso trabajo para esta tarde”.- Luego de un rato, como a las tres de la tarde, ya cuando nos veníamos para Marcala  vi a lo lejos a mi papá sin camisa, todo pelado por el sudor haciendo el hoyo para enterrar el equino muerto en mi primera práctica de tiro, también vi la botella que salió “ilesa” de incidente y que no supe que fin tuvo, si la quebró de la frustración porque esquivo el tiro o se la robaron del poste….Y de las clases de tiro, no me volvió a enseñar y nunca más volví a ver esa pistola.
Hace algunas semanas vi por la televisión a Pilo Bonilla hablar en “Lenca” y a Quique Guzmán servirle de “traductor”, no le sabía esos dones a los dos; pero no crean que son los primeros en dominar “lenguas exóticas o idiomas muertos” pues yo recuerdo que mi papá tenía una rutina que le salía muy bien y era con Esteban que fue un niño que se crío en la casa.- Cuando estaba con sus amigos le decía: “kamura bejuca!!!”, le daba un peso y salía disparado el cipote a traerle cigarros King bee a la pulpería de “mamá Leca”, luego le decía “Mongo sipango!!!” y corría, esta vez a la cocina a traerle los fósforos;
Continuará….

Publicado por el Marcalino
Edición 305, 25 de junio del 2013


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