1 de abril de 2013

La Marcala que yo recuerdo 14


 Por: Oscar Mauricio Ramos Henríquez

Sucedió en un día dedicado a Lempira.- La profe. Marina los mandó a traer pino para arreglar el salón de actos de la escuela (que hoy se llama Pelayo Benjamín Bonilla), el camión era un Hino blanco de Chito Dubón  manejado por Daniel René Gámez, tal vez el nombre no les diga mucho porque aquí a muchas personas solo se les conoce por el apodo y no estoy autorizado para decirlo pero es el que casi a todos los René les dicen y es un crustáceo de tres pares de patas, dos tenazas y un par de ojos saltones; hasta hay una canción que se llama “el…….playero” que “camina de lao” y que es familia de las jaibas.- En la casa de don Toño  Bourdeth  había un palo de naranjas que daba a la calle que conduce a San Andrés;  el grupito de niños de sexto grado iban sentados en la parte de arriba de la carrocería del camión, los  que iban adelante gritaron ¡¡¡¡RAMAAA!!!!! Pero Noel Trejo que venía atrás viendo para otro lado solo le quedó chance de agarrar la misma sufriendo un tremendo golpe en el estomago expulsándolo del lugar donde venía sentado, para luego caer en la polvorienta calle estrellándose dándose un “tetuntazo” (caer de cabeza) y aunque puso las manos estas no fueron suficiente para evitar el segundo golpe pegando con la cara .- Al verlo en el suelo y escupiendo arena y tierra lo fueron a auxiliar pues tenía los labios hinchados, lo montaron de nuevo al camión y ya en el potrero donde estaba el pino le enjuagaron la boca con guaro para que se le quitara el dolor pero que va, solo se sentía “flai” (en el aire)…….. En la noche el dolor y la hinchazón era mayor,  lo peor es que le tenía miedo al papá, don Leónidas  ya que solo faja recetaba (o un pedazo de cadena que tenía para ese fin ),se fue de escondidas donde un odontólogo que había venido al batallón, el dr. Elmer Castellanos que cuando lo examinó le dijo: “bueno cipote, con que te diste tan fuerte que te quebraste todos los dientes” y empezó a sacar los “tucos” (pedazos)  de dientes, hasta en ese momento se dio cuenta que se había quebrado toda “la faja de tiros” (los dientes de adelante).
En Marcala han habido grandes sastres, al que me voy a referir lo voy a identificar como “B” que fue uno de los mejores en las décadas del  70 y 80 y me han contado que ya no vive en el país; como cualquier humano tenía defectos y uno de ellos era su predilección por el alcohol.- En una de esas “juergas” de varios días llegó a casa  donde su mamá le dio de comer un guiso tan exquisito que casi termina con la olla y luego se acostó; horas más tarde se levantó y le dio por hacer del uno (orinar) y allí empezaron sus preocupaciones al expeler un líquido mas bien rojizo y no de el color característico.- Se empezó a arrepentir de todas las parrandas, se le desencajó la cara al sentir que la pelona (la muerte) estaba sobre sus huesos.- La mamá al verlo meditadundo (meditabundo) le dijo: “mijo, te veo mal, ese guaro te va a matar, deberías de comer un poco más, aunque sea el guiso de remolachas que te di ya ratos”.- Fue pedo (susto) que le sacaron las tales remolachas porque creyó que  ya pateaba el balde; para poderse reponer solo dijo “ya vengo” y salió corriendo a una conocida cantina que está cerca de la iglesia católica a echarse un  “octanaje” (octavo) y nunca más volvió a comer remolachas.
                                             Continuará…

Publicado por El Marcalino
Edición 292, 26 de marzo del 2013

No hay comentarios:

Archivo del blog

Buscar este blog