12 de marzo de 2013

La Marcala que yo recuerdo 10


 Por:  Oscar Mauricio Ramos Henríquez

… y no podían “repeler el ataque” pues eran tantos los que llevaban las tales varitas, tan ágiles  y atacando por detrás que era casi imposible detectarlos y con el cura que si se enteró , no se dio por aludido .- Ese día si se ganaron la entrada al cielo y por mucho; la verdad es que la mayoría de los “centuriones” de ese viacrucis sufrieron muy disciplinadamente  pues todos iban a la orilla de la procesión abriendo el camino y creo que ninguno se salvó del ataque y no se si terminaron con raspones, puyones, mallugados, adoloridos  o con la moral aporriadita porque fueron horas  de angustias y enojos; por cierto que el siguiente año no hubo nada en vivo.- Esa semana santa si se aplicó aquel dicho que dice: “la diversión, no solo está en las playas”.
Ciudades pequeñas como Marcala van perdiendo su propia identidad a medida que se hacen grandes, ya no vamos a las mismas tiendas ni coincidimos en los mismos eventos, tal vez solo los desfiles y las ferias sean de las pocas cosas que nos unen, piensen  como familias enteras viviendo en San Juan poco o nada se conocen con otras que viven en la Melgar o la Osorio; ya no vamos a la misma escuela o al mismo colegio como hace treinta años atrás.-   Igual sucede con la la diversión donde la chorrera era el sitio por excelencia de ricos y pobres, grandes y chicos; allí se dieron muchas y cual mejores episodios, historias para contar.
La chorrera tenia diversión hasta para los más intrépidos y una de ellas era el “volar ” desde los lugares más altos como el saltar a la poza hasta desde una rama de pino que había cerca de la parte más onda, ese salto nunca lo vi pero si vi saltar a muchos desde el risco, algunos de pie, otros de cabeza y a diferentes alturas .-Otros cruzaban de lado a lado a los mejores estilos de nado incluyendo cruzar bajo el agua para ver quien resistía más tiempo y los retos se hacían de más riesgo si había presencia femenina observando; también existían “las seguidillas” que es el lanzarse al agua una serie de bañistas uno tras  otro; en una de esas famosas seguidillas recuerdo a un“mozalbete” de ese entonces, que por cierto juega en los veteranos hoy en día, el  participar en dicho juego con tan mala suerte que después de sumergirse y al intentar salir a la superficie, otro de los bañistas le pegó con el pie en la cara provocándole que se le zafara el puente frontal de dientes que hacía muy poco le habían puesto; cuando relató lo sucedido y en acto de solidaridad se pusieron a tratar de rescatar la pieza  revolviendo la arena en el sitio del percance, pero al pasar de los minutos se fue perdiendo el interés y uno a uno se fueron saliendo de la poza hasta dejar solo al dueño y nos convertimos en meros espectadores viendo desde la parte de arriba el sumergirse una y otra vez tratando infructuosamente de recuperar el dichoso puente .- Como la curiosidad en el humano es un “deporte” que nos entretiene y mucho .-
Continuará…

Publicado por El Marcalino
Edición 288, 26 de febrero del 2013.


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