16 de noviembre de 2012

Angela Osorio optó por vivir en una cueva en la Comunidad de Agua Blanca


Si bien es lógico y entendible que las personas busquen por su naturaleza humana  socializar y vivir en compañía de otro u otra, también debería ser lógico y entendible que otras  cansadas del maltrato social opten por vivir en soledad.
En los últimos años Ángela Osorio de 84 años de edad optó por vivir en una cueva que le permite estar aislada de la sociedad,  esta mujer de avanzada edad hacia vida como cualquier persona, se dedicaba al comercio entre la comunidad de Agua Blanca y la Esperanza en Intibucá pero debido a las agresiones que recibía de las personas decidió vivir de esa manera, detalló Humberto Bautista familiar político de Ángela Osorio.
Aproximadamente hace 14 años ella vivía en su casa con las mismas limitaciones en las que se encuentra ahora en la cueva, su ciclo de vida ha sido solitaria porque la gente  lejos de brindarle apoyo la golpearon y antes de su aislamiento le golpearon la cabeza con una piedra y como las autoridades jamás hicieron nada ella creo una aversión hacia las personas. 
Según cuentan quienes  conocen a Doña Ángela nunca tuvo familia más que su hermana Gregoria, quien tuvo una historia trágica al darle posada a un hombre de origen salvadoreño que les robó el dinero de la venta de unas vacas y asesinó a  la hija de Gregoria y la niña apareció muerta en esa cueva donde ahora habita Ángela.
Bautista enfatizó que con la señora siempre se ha tenido mucha comunicación porque en la comunidad de Musula, en Yarula y Santa Elena viven muchas personas que son familia y que siempre están pendientes de ella.
 “debemos aprender a utilizar las palabras adecuadas para describir las situaciones de las personas, porque nadie ha dicho que a la señora la han ido a tirar a la cueva o que esté abandonada, ella tiene sus familiares que hacen todo lo posible para que ella viva en sus casas y cuidarla,  pero ella ha optado por vivir en esa cueva”, aclaró Bautista.
Por su parte algunos de los integrantes del club de Moto La Roca de Marcala que recientemente visitaron el lugar destacaron que la señora vive ahí porque ella así lo ha decidido, además que es mentira que esté abandonada porque su familia  viven aproximadamente a 500 metros de la cueva, en la Comunidad de Agua Blanca  jurisdicción de La Esperanza, Intibucá en los límites de Marcala y Yarula, La Paz  y están pendiente de abastecerle los alimentos y cuidar que este bien de salud.
“Nosotros fuimos porque escuchamos un reportaje por la televisión donde aseguraban otra historia, pero ella tiene familia que la cuida. Nosotros sí creemos que por el lugar donde ella vive necesita cobijas y un colchón  si es que se le quisiera ayudar”, agregó Elder Claros.                  


Publicado por El Marcalino
Edición 274, 06 de noviembre del 2012


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