28 de agosto de 2011

La educación publica de Honduras al servicio de: ¿Quién?

Adaptación de la economía de la educación, según el Banco Mundial, Por: Lic. Ingrid Yanina Mejía   Parte 3

Las primeras victimas del “menos escuela” serán quienes solo tienen la escuela para aprender.
Francia, Finlandia, Suiza, Gran Bretaña, Alemania, Bélgica y otros países impulsadores de este modelo han traído dicha corriente a países subdesarrollados como el nuestro, planteando que algún día llegaremos a ser como ellos, lavando las mentes de nuestros funcionarios, que en un 95% de su accionar no son mas que títeres de los empresarios, y no tanto el hecho de que sean empresarios, es mas bien el hecho de ser empresarios extranjeros, aprovechándose de nuestra condición de sublevados, personas que vivimos de la caridad mundial, porque así es como nos quieren tener, y con el negocio de la educación lo que hacen es deformarnos y someternos.
Debemos diferenciar tres aspectos del movimiento “Desregulación–Privatización” de la enseñanza:
El primero es la autonomía de los centros escolares, en unos sitios se habla de desregulación, en otros de lucha contra la burocracia, pero el fondo sigue siendo el mismo (cortar el cordón umbilical que mantiene los centros de enseñanza dependiendo de la autoridad y por ello poco susceptibles al cambio y desarrollo desigual).
En segundo lugar observamos una profunda tendencia a la mercantilización de la enseñanza, la transmisión de conocimientos y la adquisición de competencias se vuelve cada vez más el eje de luchas competitivas, se convierten en servicios de pago.
El tercero es el dominio indisimulado de los patronos sobre las escuelas como sus “beneficiarios”. Una mayor autonomía presupuestaria de los centros escolares aparece como un medio de presionar a cada escuela para que busque las vías que les permitan limitar sus gastos a lo estrictamente necesario.
El pago del profesorado “según sus meritos” es otra manera de romper su solidaridad. También se pretende llevar el modelo de empresa a la universidad, orientando el gasto del dinero público, hacia las carreras “rentables” para la empresa y favoreciendo la creación de instituciones privadas de formación.
Bajo la presión de las fuerzas combinadas del mercado de los consejos de instancias supranacionales de políticas desreguladoras de los gobiernos nacionales, son pretextos de “excelencia en la gestión”, las universidades se transforman poco a poco en vulgares empresas con fines comerciales. Su actividad se centra en la búsqueda de “clientes” y de fuentes de financiación capaces de sostener su potencial de “la insatisfacción de los padres respecto a la enseñanza publica”. En este sentido, quienes tienen los medios financieros para huir de las paupérrimas escuelas estatales constituyen una formidable reserva de clientes para la “education bussines” en pleno crecimiento.


Publicado por El Marcalino
Edición 213, 23 de agosto del 2011

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