22 de agosto de 2011

La educación pública de Honduras al servicio de: ¿quién?

Adaptación de la economía de la educación, según el Banco Mundial, Por: Lic. Ingrid Yanina Mejía   Parte 2

 A partir de 1989, a nivel mundial “la educación y la formación son inversiones estratégicas vitales para el éxito del futuro de la empresa”. A partir de este momento, “el desarrollo técnico e industrial de la empresa exige claramente una renovación acelerada de los sistemas de enseñanza y programas”.
 El sistema de enseñanza se conforma con aportar a los jóvenes las mismas competencias (cálculo, lectura e informática) que les permita adaptarse al entorno de trabajo. En cuanto al resto de la escuela debe inculcárseles sobre todo el “saber estar”, es decir los comportamientos que harán de ellos obreros mecanizados y disciplinados.
 Actualmente la industria, las tecnologías y la sociedad se ven arrastradas por un inminente maremoto de cambios, por lo que debido a esto patronos y dirigentes políticos acuerdan que: la tarea primordial de la escuela es la de ser el soporte de la empresa. Para hacerlo la primera deberá acceder a los mandatos de las necesidades de la segunda, generando una deformación al concepto lingüístico de lo que significo institución pública, convirtiéndola en un proveedor de “capital humano” para la empresa.
 Los objetivos cognoscitivos de la enseñanza se ven relegados a un segundo plano, en su lugar se invita al profesorado a inculcar en los jóvenes las competencias reclamadas por la industria, el comercio y los servicios del mercado.

Leonardo Da Vinci: En un mundo en rápida transformación, sobre todo el efecto de los cambios tecnológicos y de las sociedades de la información, la frontera entre educación y formación se hace cada vez mas permeable”.

El verdadero espíritu crítico, el que le permite liberarse de los dogmas del pensamiento dominante, no se nutre de valores, sino de saberes.
No se espera del futuro ciudadano que dedique su tiempo a estudios fútiles a conocimientos que le aporten un enriquecimiento intelectual o cultural personal, a saberes que le permitan entender mejor la historia de las leyes del mundo natural o de la sociedad en la que viven, a competencias que desarrollen en el o ella el sentido artístico militante o las ganas de escribir, lo único que cuenta es que produzca.
Publicado por El Marcalino
Edición 212, 16 de agosto del 2011

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