29 de marzo de 2011

LO DIJO MONSEÑOR ROMERO

Opinión /Lorena Melghem

Lo dijo aquel mártir salvadoreño: Monseñor Oscar Arnulfo Romero: …..“en mi país la justicia es como una serpiente o una víbora que nunca muerde a los de botas,  solo muerde a los descalzos”.
Años después, asombrados ante lo que miraba en Honduras, en una realidad muy parecida a la del pueblo salvadoreño, el ex embajador gringo en Tegucigalpa,    Crescencio Arcos, repitió esta frase de Monseñor Romero.
Y, en Honduras,  de la boca de un funcionario gringo, la frase pegó.
La reproducen los medios, hizo eco en los periodistas, políticos, funcionarios, sociedad civil… cada vez que la citan se le la adjudican a Crescencio Arcos.
Entre los millones de hondureños sedientos de justicia, la máxima empatizó.
Y revolvió el veneno, las mordidas… y fueron recordados   los miles y miles  de hondureños picados por la víbora.
Décadas  han pasado y la serpiente sigue mordiendo a los descalzos……
La muerte del venerado religioso sigue impune, y este año los actos dedicados a su martirologio por cumplirse 31 años de su asesinato, contaran con la presencia del gobernante norteamericano Barack Obama, que en su primera gira por Latinoamérica  incluyó a El Salvador.
Mientras que a Crescencio Arcos le gustó la frase de Monseñor Romero, Obama  en un gesto simbólico, visitará la tumba del asesinado Arzobispo, ubicada en la Catedral Metropolitana de San Salvador, probablemente en un acto de desagravio, puesto que las fuerzas ultraderechistas que terminaron con la vida del religioso el 24 de marzo de 1980, eran en esa época entrenadas, apoyadas y financiadas por los gobiernos norteamericanos.
Es tiempo que los mordidos, los descalzos, los olvidados abran los ojos, que los “callos” de sus pies por  su tortuoso andar signifiquen la suela, el cuero,  la coraza que los lleve a luchar hasta lograr  justicia y equidad.
Que el martirio de Monseñor Oscar Arnulfo Romero que ofrendó su vida por los pobres, por los olvidados, por  los sedientos de justicia no sea en vano.


Publicado por El Marcalino
Edición 191, 22 de marzo del 2011

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