26 de marzo de 2014

SIGUE LA CRISIS EN EL CAFE


A dos años de haber sido afectados por la enfermedad de la roya en todas las fincas a nivel nacional, todavía no vemos soluciones a corto plazo para luchar contra éste mal.
Empezando por los productores que todavía estamos esperanzados a que el gobierno u otros serán, los que tienen la obligación de darnos todo lo necesario para hacerle frente a éste problema. Si con esa mentalidad estamos, lo más seguro es que nos quedemos solo con el cuento de que teníamos fincas de café.
Muchos han sido los productores que han recuperado poco a poco sus cafetales, aún con la crisis económica porque no se gastan dos centavos en el mantenimiento de una finca y están saliendo adelante, con o sin ayuda de los entes encargados para ello. Lo lamentable es que muchos (as) productores (as) este año no van a sacar café, ni para el consumo propio, mucho menos para cubrir gastos de la misma finca, peor para pagar en los bancos y sus necesidades del hogar.
Para desgracia, todavía no escuchamos nada concreto por parte del nuevo gobierno, en que forma seremos financiados, para no perder las fincas.
Cafetaleros (as) no hay de otra que ser nosotros mismos los que busquemos la forma más eficiente para salir adelante, sin estar esperanzados a otros. Una de las formas es acercarse a las cooperativas que tenemos en ésta zona, ellas son una alternativa muy buena  para trabajar en conjunto para salir de ésta crisis. Es curioso que cuando había buenas cosechas y buenos precios muchos sacaban pecho a nivel internacional por nuestro trabajo, y ahora que estamos en la llanura, muchos se hacen los locos y como no hay de donde sacar algo no se acercan a los pobres caficultores.
No nos demos por vencidos la roya no nos ganará la batalla, tenemos que sacar fuerzas de donde no hay para levantar los cafetales y seguro que dentro de poco tiempo, gracias a nuestro esfuerzo saldremos a flote y volveremos a ser uno de los  países con mejor producción en el mundo.

Escribe
Víctor Manuel Claros
Publicado por El Marcalino

Edición 334, 25 de febrero del 2014

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