11 de julio de 2013

De la inseguridad ciudadana a la transformación social

Por Jorge Barralaga
 Todos los días, no hay uno tan solo que pase sin que se conozca de una tragedia más, las estadísticas dicen que en promedio 20 seres humanos pierden la vida en forma violenta en este país. A fuerza de tanta muerte, el hondureño común se ha acostumbrado a las escenas más dantescas que de paso, los medios reproducen sin ninguna sensibilidad; no parece importarles el drama que las familias afectadas están sufriendo con la pérdida de sus seres queridos.
Este lunes 24 de junio, trascendió lo que sería la noticia violenta del día, el periodista Aníbal Barrow, activo militante de LIBRE, fue secuestrado y su paradero hasta el momento de esta nota, es incierto. El caso sería uno más si no fuera porque se trata de un hombre público, además es parte de un gremio cuyos miembros no pueden evitar sentirse la próxima víctima y por ello, la cobertura a nivel nacional de la prensa hablada, escrita y televisada no se ha hecho esperar.
La inseguridad es tal que a los hondureños(as) se nos acabaron los recursos que la moribunda Constitución y el Estado tienen para enfrentar el problema y todo lo que queda es movilizarse, salir a la calle, protestar y poner una vez más en evidencia la incompetencia, la negligencia y hasta la complicidad de quienes nos desgobiernan. Por cierto, convocar con este propósito ya lo hicieron las iglesias, los colegios y hasta los medios de comunicación pero… sin resultado visible.
¿Por qué será?; veamos este ángulo; la delincuencia, sea común u organizada, igual que la corrupción no tendría ninguna chance de ser un problema nacional sin que desde el gobierno se promueva y se proteja, lo cual solo pasa cuando la institucionalidad ha sido penetrada por la delincuencia en todos los poderes del Estado y a todos los niveles jerárquicos, eso incluye alcaldes, diputados, jueces, fiscales, ministros e incluso presidentes. Esto es lo que explica que ya nadie crea en las instituciones.
Pues bien, de lo que estamos hablando es de un Estado en crisis, otros dicen fallido, colapsado, como sea, se trata de un Estado secuestrado por grupos económicos que nunca han estado en crisis de ningún tipo, ni siquiera de inseguridad. Esos grupos son los que están atrás de cada ley que se aprueba, de cada ministro que la aplica… Y la consecuencia de la crisis la recibimos los ciudadanos comunes bajo la forma del desempleo, de aumento de precios y también bajo la forma de un asalto a mano armada.
Señores(as), la respuesta es una sola; cuando el Estado no funciona para el ciudadano(a) común, el pueblo actúa, primero en las calles, luego en las urnas y finalmente en el poder; y desde ahí aprueba un nuevo pacto constitucional, ajusta todas las leyes secundarias, crea la institucionalidad que necesita y empieza a construir el modelo de desarrollo económico y social que funcione para todos(as) y no solo para las minorías parasitarias que ahora detentan el poder político y económico. Sin confusiones..., por favor.

Publicado por el Marcalino

Edición 305, 25 de junio del 2013

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