24 de marzo de 2013

La Marcala que yo recuerdo 12


Por: Oscar Mauricio Ramos Henríquez 
 
La Marcala de los 70 tenía los ríos y quebradas limpios y se podía bañar casi en cualquier lugar, además de esto habían “jutes” y “chacalines” (camarones pequeños) que se podían comer, han desaparecido hasta los “tunguros” (renacuajos) producto de la contaminación, casi no habían zancudos pues habían suficientes sapos para comerse las larvas, pero como se ha roto el equilibrio ecológico , no se ve pero ni “las golondrinas” que marcaban épocas de lluvia.
Si, hasta principios de los años 80 , no había tanta contaminación y se encontraban peces que nosotros conocimos como bubuchas o bumbuchas , olominas y plateras que eran peces pequeños de la familia de las sardinas y que se podían comer asadas o fritos .- También se pescaba “cueviado” que consistía en poner una atarraya en un extremo de la poza mientras otros venían con unas varas puyando las cuevas y recovecos para atrapar los peces que generalmente eran “juilines” (un pescado sin escamas) o guapotes , las tilapias no las conocíamos ni en revistas.
Hay personas que se van conociendo que parece que no envejecieran, este es el caso de Alfonso “fonchito” Palacios; Estaba yo en el Kinder que quedaba en la casa de don Herminio Montoya donde ahora viven las hermanas Montoya (Annie y Marla) y él ya trabajaba en la junta nacional de bienestar social (lo que hoy es el INHFA ) , me acuerdo por un episodio que me pasó por andar corriendo jugando de agarrar; me persiguieron y no tuve más remedio que subirme a la pared de la conejera que teníamos de proyecto y que nos habían prohibido jugar allí con tan mala suerte que al caer al piso quedé clavado con mi pie derecho, yo solo me metí el clavo, casi me crucifico; al oír los gritos, fue él quien me liberó pues el clavo traspasó mi zapato saliendo la punta hasta arriba.- Me llevaron al centro para curarme e inyectarme contra el tétano y de paso llevar un “traductor de llantos” porque el Mauricio no paraba de llorar, no lo calentaba ni el sol .- Hoy que lo veo en la cancha alterna me doy cuenta que ya me falta poquito para alcanzarlo en edad pues lo recuerdo casi como está en la actualidad.- por cierto que en ese tiempo perdí mi interés al futbol porque en una potra me pusieron de portero, el profesor Guillen que era el jefe de la junta me soltó un “trayazo” (una línea) que me pegó en la cara y me metió con todo y pelota en la portería (solo tenía cinco años), desde ese tiempo aborrecí el futbol y me volví a interesar en ese deporte hasta que regresé a Marcala hace como una década.
En la escuela casi nadie se salvó que le pegaran su par de varazos y yo no fui la excepción pues quien me sonó fue el profesor Filadelfo Benítez que fue mi profesor en segundo grado y aunque no me dio clases también me sonó el profesor Eusebio Maldonado en ambos casos, fue injusto pero en esos tiempos no habían derechos humanos que protegieran los niños y en ambos casos terminé en mi casa porque no había forma de parar el llanto del Mauricio. –Eso si, jamás me volvieron a tocar.

Continuará …

Publicado por El Marcalino
Edición 290, 12 de Marzo del 2013.

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