13 de enero de 2013

La Marcala que yo recuerdo 3



 Por: Oscar Mauricio Ramos Henríquez.

También viví la guerra del 69 y junto a todos los pobladores de Marcala la evacuación de la ciudad ya que Fidel Sánchez Hernández , presidente de El Salvador había jurado venir a sacar los huesos de doña Carlota Arellano de López, madre de Oswaldo López Arellano jefe de estado de Honduras, esa misma noche Marcala estaba militarizada y preparada para repeler el ataque que nunca sucedió, pero para nosotros fue un mes en que no tuvimos clase y ajenos a la realidad nacional nos dedicamos a lo que mejor sabíamos hacer: jugar.
Años después cuando ya íbamos a las fiestas era con el conjunto “los Solitarios” que era uno de los mejores conjuntos de la zona (como me gustaría que hubiese una noche del recuerdo donde se volvieran a reunir esos grandes artistas como los hermanos Díaz , los hermanos Bautista, Calixto García .- Me parece que es aún posible pues creo que solo Rubén el que tocaba la batería es el que ya no está en este mundo).
Con el avanzar del tiempo fueron apareciendo las primeras “discoteques” como el “mauna Loa” de doña Gera Melghem que en realidad solo era un salón oscuro con una rockola y una lámpara de luz ultravioleta que causaba sensación porque a uno le “relumbraban” hasta los dientes y toda la ropa blanca.- poco después apareció el Golden Gate” de Luìs Sorto que también era con rockola y después uno en el campo colòn que no recuerdo el nombre pero que como innovación tenía focos de colores incrustadas en el piso cubiertas con bloques de vidrio .-Todo esto era bueno pero no le ganaban a las fiestas en el cabildo municipal (ahora parte de la escuela República de Honduras).
Siempre hubo un buen nivel de basketball en Marcala; tanto en hombres como en mujeres, pero la rivalidad mayor siempre fue entre el 21 de octubre y el décimo batallón.- El decimo tenía la física, la disciplina pero el 21 tenía la habilidad y la inteligencia por lo que rara vez perdía y fue en más de una ocasión que el quinteto del 21 era reclutado días después de esos vibrantes partidos, pero una vez liberados volvían a ganarle al décimo (creo que lo que no les gustaba a los militares es que unos “güirros” les dieran tremendas palizas y que el prestigio castrense se viera minimizado ante una barra que gritaba y apoyaba a aquellos jugadores que ponían alma, corazón y vida, en cada jugada………………..

Publicado por El Marcalino
Edición 281, 08 de Enero del 2013

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